Exposición temporal


TRES REALIDADES PAISAJÍSTICAS

15 de diciembre de 2018 - 20 de enero de 2019

Dos fotógrafos y un pintor nos ofrecen, en esta ocasión, su propia visión del paisaje bajo el lenguaje común del realismo. Sus visiones paisajísticas, dentro de su diversidad, tienen en común una visión poética del paso del tiempo y una consecuente e inherente belleza de la decadencia. Y esto lo podemos apreciar bien sea en la soledad de sus ciudades, en la riqueza matérica de las ruinas o en el abandono del reclamo publicitario.

 

Mª Carmen Sánchez Rojas

Los artistas

Antonio Ortiz López (pintor)

 

Esta exposición arrostra el paralelismo existente entre la ciencia y el arte. He aquí el resultado de una dualidad que en nuestro caso confirma la naturaleza de artista de Antonio Ortiz, su capacidad de transformar la imagen en un concepto gráfico llevando a través de la línea el matiz de la luz que sitúa el valor cromático en un ajuste con la forma. Vaya esta exposición como adelanto de un estilo que se define racional y comprometido con cierta visión espacial en el aliento del universo realista.

 

José María Falgas

 

Foro Romano.

Juan Antonio Sánchez Pérez (fotógrafo)

 

Con esta exposición quiere hacer que el espectador se pregunte cómo eran los posibles moradores de estos lugares deshabitados y el día a día en ese entorno. Sin dejar de recordar la memoria de la arquitectura de nuestros ancestros, con su cámara trata de encontrar la belleza de la decadencia.

Vistas 2.

Frédéric Volkringer-Legros (fotógrafo)

 

La comunicación publicitaria se construye en base a ideas y cálculos nada inocentes. Buscan convocar nuestra atención, avivar compulsiones y ocupar la centralidad con la táctica invasión de espacios periféricos a nuestros trasiegos cotidianos. Intentan nublarnos con sus icónicos mensajes de paraísos inexistentes en sus tótems soportales, tratando de prolongar los lienzos artificiales que –a modo de escenografía pornográfica del consumo-, constituyen los muros de los espacios que habitamos.
El tiempo –medida de todas las cosas- aboca a estas arquitecturas totémicas y sus contenidos iconográficos a una inexorable decadencia a cuenta de los elementos y de la mutación que imponen los ritmos de las modas, el comercio, los negocios y la política.
La estrategia que Frédéric aplica en esta exposición es un ojo privilegiado y una mirada tan precisa como el bisturí, de cuya conjunción nacen imágenes –objetuales, perfectas, mistéricas, gozosas- que contienen esa magia que existe en todo soporte visual digno de ser considerado arte: cada vez que uno lo mira, ve algo más allá, se puede entrar y siempre –en el tiempo- dialoga con nosotros.

 

Paco Salinas

Desahucios iconográficos.